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Auditorías ambientales

La realización de una auditoría ambiental municipal es el primer paso en el proceso Agenda 21 Local, que se inicia cuando un municipio toma la decisión política de formar parte de este proceso hacia la sostenibilidad. Es entonces cuando se establece un convenio entre el Ayuntamiento y la Diputación para elaborar una auditoría ambiental municipal.

La auditoría ambiental municipal consta, a grandes rasgos, de tres fases en las que deben intervenir tanto los expertos y técnicos como los ciudadanos, a través de las jornadas de participación.

  • la 1 ª fase se centra en la recogida de información del municipio para tener una visión general de cuál es su estado general e identificar los aspectos más relevantes
  • en la 2ª fase (diagnosis) se hace un análisis detallado de cada uno de los aspectos estudiados a partir de la información recogida
  • en la 3 ª fase se elabora el plan de acción ambiental, que define los grandes ejes y actuaciones concretas a llevar a cabo en el municipio

La participación ciudadana es esencial a lo largo de todo el proceso de auditoría para que las iniciativas y acciones que se deriven estén de acuerdo con la realidad del municipio y consensuadas con el mayor número de ciudadanos/as y de agentes sociales y económicos que forman parte del mismo.

De todo este proceso surgirá un documento con el que el municipio podrá trabajar y llevar a cabo las acciones que integra, para ir mejorando progresivamente la calidad de vida de todos los ciudadanos y que el municipio llegue a ser más sostenible.

Dentro de este contexto ECAFIR, S.L. realiza también censos de actividades municipales, los cuales tienen como objeto proporcionar a los Ayuntamientos la información necesaria sobre las actividades existentes en los municipios sujetos a intervención administrativa, con tal de que éstos puedan tomar las decisiones e iniciativas oportunas para gestionarlas correctamente, así como para aplicarlas a otras actuaciones municipales. Los censos de actividades son herramientas útiles para:

  • identificar, clasificar y localizar cartográficamente el conjunto de actividades que se desarrollan en un término municipal
  • disponer de información  para llevar a cabo una planificación sostenible del territorio y desarrollar posibles actuaciones de promoción económica (dinamización del comercio, control sanitario de las actividades que manipulen alimentos...)

El contenido básico de un censo de actividades es una base de datos con información general (razón social, dirección, anexo, código de clasificación...), jurídico-administrativa (fecha de licencia, control...) y técnica (sobre incendios, comercio...) de cada una de las actividades, la cual se lleva a cabo con el programa informático GIA (Gestor de Información de Actividades). Esta base de datos se realiza mediante un vaciado de los expedientes de que dispone el Ayuntamiento y el correspondiente trabajo de campo, comprobando la existencia de las actividades inventariadas y añadiendo aquellas otras que no han sido previamente detectadas.

Asociada a esta base de datos, y mediante un sistema SIG (Sistema de Información Geográfica), se crea información cartográfica vinculada a la misma, que incluye la ubicación de todas las actividades.